Es una técnica no invasiva que emplea fuentes de luz sin producir calentamiento de la superficie. Los parámetros se seleccionan según el objetivo clínico y el dispositivo utilizado.
En pacientes con acné puede utilizarse como tratamiento complementario dentro de un plan médico más amplio, especialmente para modular la inflamación y favorecer la recuperación cutánea.
No sustituye por sí sola al tratamiento médico del acné cuando existe enfermedad activa moderada o severa; su papel se define de forma individual según el tipo de lesiones y la respuesta de la piel.
- Tratamiento no invasivo y confortable.
- Puede complementar el manejo médico del acné.
- Favorece la recuperación de la piel sin ablación.
- Sin agujas y sin tiempo de recuperación relevante.
Datos orientativos. El número de sesiones, la duración, la intensidad del tratamiento y la necesidad de anestesia deben individualizarse tras valoración médica.
















